Muchos nos preguntamos qué cambios económicos enfrentaremos una vez superada la crisis sanitaria del COVID-19.  Sin duda golpeará la economía y el mundo sufrirá a una gran recesión debido a la caída de las principales economías. Sin embargo la recesión del año 2020 ya estaba prevista según “la teoría de ciclo económico largo” de Nikolái Kondrátiev. Su teoría manifiesta que aproximadamente cada 50 años se termina una etapa del ciclo económico, creando la “Onda Kondrátiev”. Varios expertos sugerían que en 2020 entraríamos en la parte baja del ciclo de Kondrátiev y por lo tanto tendríamos que soportar sus efectos. (Imagen a continuación).

La Onda Kondratiev

onda-kondratiev

La teoría permitía prever que 2020 sería un año de transición contextualizado por una reestructuración económica. Se podía predecir que la guerra económica empeoraría los conflictos internacionales, y que lo más probable era enfrentarnos a una redirección de la política mundial.  La gran depresión de 1929 dio fin a la bonanza industrial de principios del siglo pasado, y posteriormente la segunda guerra mundial reorganizó el sistema político global con la creación de entidades como la ONU, el FMI y el Banco Mundial. La crisis petrolera de los años 70 tuvo como consecuencia la creación de la OPEP y de nuevas políticas monetarias de la reserva federal de Estados Unidos.

La pandemia COVID-19

Nadie esperaba que una crisis sanitaria fuese la culpable de la desestabilización de la economía mundial en 2020. Las cuarentenas aplicadas a lo largo del mundo han obligado la clausura temporal de varios negocios afectando las economías. Las aerolíneas se han visto obligadas a cesar operaciones, sus acciones se han devaluado y se han convertido en foco de inversionistas que pretenden generar un rendimiento una vez sea superada la crisis sanitaria. Así mismo varios negocios que antes no tendrían gran popularidad, han obtenido grandes rendimientos, como es el caso de la plataforma de video-conferencia Zoom, que en los últimos días ha llegado a valer 30mil millones de dólares.

Virtualización de la sociedad

Es notoria la necesidad de evolución de la sociedad hacia la virtualidad, lo que supone que este sea uno de los desenlaces más probables. Desde el punto de vista político, esta crisis exhibe la necesidad mundial de un reordenamiento social y económico. La crisis económica de 2008 originada por la explosión de la burbuja inmobiliaria estadounidense expuso la aparición de la “Banca en la sombra” o “Banca paralela” que es la banca que no está regulada o está muy poco regulada (ver articulo: La banca digital). Aunque las garantías de los Estados son universales, la regulación bancaria ha perdido su eficacia. Desde el 2008 varios expertos dedujeron que la banca próximamente llegaría a su fin debido a la falta de regulación. La pandemia de COVID-19 ha incentivado la demanda por el oro y los metales preciosos debido a la incertidumbre de los inversionistas frente a la continuidad del sistema monetario actual, y la caída de la hegemonía del dólar. Es entonces cuando la inversión en monedas virtuales como el Bitcoin atrae a cada vez más personas, porque, al ser descentralizado podría subsistir con la caída de la banca. La virtualización de servicios exige la disminución sistemática del uso del dinero en efectivo, y abre las puertas a la descentralización bancaria. Varios expertos sugieren que esta situación desembocará en una descentralización de la economía, y estimulan la compra de metales preciosos en físico y monedas virtuales como Bitcoin. Explican que el precio de la plata o el oro físico lo establecen unos contratos que nada tienen que ver con el metal, y que posiblemente esto pueda cambiar en el corto plazo. El precio de los metales preciosos podría llegar a fijarse de acuerdo a la demanda física. No obstante, es muy temprano para sacar conclusiones acertadas, y los pánicos pueden generar peores consecuencias. Por lo tanto más allá de pensar en las oportunidades bursátiles y las consecuencias financieras debemos tener presente la inversión en desarrollo de software y aplicaciones web.

Revolución industrial

Predecíamos una crisis económica en 2020 desde mediados de 2019, cuando compartí varios videos en Twitter que pretendían anunciarla. Pero no advertíamos que esa  recesión económica seria consecuencia de una gran crisis sanitaria. Aquello cambia las reglas del juego. Exige una reestructuración económica, y casualmente acelera la transición mundial hacia la 4ta revolución industrial. El teletrabajo pasó a ser parte fundamental de la sociedad en tan solo unos días, incrementando el acceso a internet, y capacitando a varias personas en el uso adecuado de herramientas tecnológicas. La proyección de varios años se ha acelerado drásticamente arrojando unos resultados increíbles. Hemos percibido un aumento de ofertas educativas virtuales, lo que ha llevado a varios profesores a incrementar sus conocimientos y habilidades al desarrollar sus cátedras virtualmente. La cuarentena ha obligado a la sociedad a cuestionarse sobre soluciones tecnológicas para el desarrollo de sus negocios y de sus vidas, y los gobiernos han optado por priorizar en gran medida la adecuación de infraestructuras locales con el fin de mejorar la calidad de los servicios electrónicos. Parece que la pandemia nos ha obligado a adoptar la 4ta revolución industrial en el corto plazo. La implementación total de la 4ª revolución industrial llevará a la automatización completa de la industria. (Ver artículo: La 4ª Revolución Industrial). Debemos concentrar nuestros esfuerzos en el desarrollo de las principales tecnologías que hacen posible la 4ª revolución industrial, que son la inteligencia artificial, el Internet de las cosas, y la robótica. Siempre he dicho que un incremento de la tecnología robótica y la inteligencia artificial podría cambiar la estructura social y política del mundo, pues las máquinas serán capaces de tomar decisiones autónomamente y cooperarán e interactuarán entre ellas y con los seres humanos. Aunque reemplazarán al humano en diferentes tareas, la organización eficaz de un sistema virtual podría disminuir la inequidad social.  Un modelo de producción basado en la inteligencia artificial y la robótica podría incrementar la eficiencia de los sistemas políticos, y cambiar la estructura social para reducir desigualdades.

Conclusiones

Lo que sucede actualmente nos deja más preguntas que respuestas, pero expresa la necesidad de un cambio drástico de la estructura política mundial. Expone la llegada de una gran recesión debido al estancamiento obligatorio de la economía global por las cuarentenas. Se ha creado la necesidad global del desarrollo de servicios electrónicos, y eso llevará a una rápida transformación digital de las sociedades. Las tecnologías que brotaron de la 3ª Revolución Industrial como son la fibra óptica, las computadoras, y los teléfonos inteligentes,  formaron la “Revolución digital”, compuesta por el Internet global y el boom de los datos. Esa misma revolución digital generará la 4ª Revolución Industrial cuando sus tecnologías permitan automatizar las experiencias cotidianas de las personas y la gran mayoría de procesos en gobiernos y empresas. La 4ta revolución industrial debe incluir una reforma en el sistema bancario con el fin de prevenir una crisis económica global debido a la precariedad de la regulación actual.

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