Colombia está dividida, su pueblo lucha entre sí debido a las diferencias políticas.  Aunque no acostumbro a tratar temas de política en mi blog, me veo en la necesidad de expresar lo que pienso al respecto de la polarización colombiana, pues es algo que nos compete a todos nosotros y que debemos entender mejor y con ello evitar dividirnos como sociedad más de lo que estamos actualmente.  Esta polarización se debe a la lucha entre seguidores de la izquierda y seguidores de la derecha, situación que no difiere de lo que sucede actualmente en todo el mundo, sin embargo en Colombia recae en la utopía, ninguna de las dos corrientes existe realmente, son representadas como dos extremos inconexos e incompatibles.

Nuestro país “sufre” procesos de paz desde el año 1990, cuando se firmó el primer acuerdo entre una guerrilla (M-19) y el Estado colombiano. No nos hemos detenido en nuestro afán de perdonar a todo aquel que haya atentado contra la tranquilidad del pueblo, demostrando que Colombia cede a punta de pistola, que los colombianos nos quebramos ante los actos terroristas y preferimos perdonar a nuestros asesinos para que no nos sigan matando. Los gobiernos colombianos desde los años 90 vieron la manera de ayudar algún grupo de bandidos, y como sociedad no nos hemos percatado de la manipulación mediática a la que estamos expuestos, con el objetivo de que el pueblo defienda la impunidad de tantos. Luchamos entre nosotros por la liberación de viles homicidas y narcotraficantes que se han disfrazado de alguna oveja digna del perdón estatal.  

Pablo Escobar y el Cartel de Medellín, Los hermanos Rodríguez Orejuela y las FARC de 1998 casi lograron su impunidad proponiendo “acuerdos de paz”, pero fracasaron en sus intentos, generalmente por su codicia, sin embargo las opciones estuvieron presentes en las mesas de gobierno. Tantos intentos de liberación e impunidad malogrados, llevaron al gobierno de Álvaro Uribe a negociar en el año 2003, un proceso de paz con los “paramilitares”, que no eran otra cosa que varios capos del narcotráfico y sus ejércitos, quienes para ese momento combatían la guerrilla de las FARC, sus principales enemigos en el negocio de la droga. No obstante este proceso de paz dejó muchos presos, varios jefes paramilitares que fueron extraditados a USA permitieron la condena de muchos funcionarios públicos al hacer sus denuncias a los gringos. Hubo tantos implicados del gobierno que el proceso debió llamarse la “Parapolítica”, y que además de llevar a muchos políticos a la cárcel, llevó a la eliminación del DAS (Departamento administrativo de seguridad), debido a la gran cantidad de implicaciones y apoyo a los paramilitares.

No notamos que todo esto parecía más bien un complot de la delincuencia para acabar con las instituciones públicas, y así asegurarse un futuro criminal desbordado de corrupción estatal. La polarización política blinda y apoya a la corrupción y a la desigualdad. Las corrientes políticas deben estar conectadas,  una nación necesita de la derecha y de la izquierda. Una nación necesita justicia así como necesita educación, necesita salud así como seguridad, necesita empleo así como bienestar laboral. Todo está conectado, si reduzco la seguridad y aumento la educación, estaré educando delincuentes. Hemos optado por luchar entre nosotros, hemos permitido que el gobierno acabe con el país poco a poco y lo hemos apoyado; a nosotros no nos regalan nada, pero nos matamos por ellos. En 2010 sube al poder el expresidente Santos que tenía como objetivo acabar con la imagen del ejército nacional para que el pueblo lo apoyara en la impunidad de un grupo que consideraba el quitar cabezas y violar mujeres y niños, una lucha política, y así convenció a todos de que lo era y de que debían ser reconocidos como «guerrilla», que debían ocupar curules políticas y que quienes debíamos pedir perdón a sus víctimas éramos los colombianos por haberlos combatido por más de 50 años. Sonaba absurdo pero con el pueblo dividido no era una opción tan lejana, el presidente ejecutó su plan y puso a los medios de comunicación a trabajar para su objetivo, increpó a los militares a quienes trató de asesinos, avergonzó a las madres de los soldados preguntándoles ¿Por qué habían prestado sus hijos para la guerra? en un país donde el servicio militar es obligatorio, incito al pueblo a mostrar a quienes no estaban de acuerdo con sus ideas, como guerreristas retrógrados admiradores de la sangre, y por ultimo llevó a cabo su déspota proceso de paz para obtener su tan anhelado nobel y poner su granito de arena en la destrucción institucional colombiana.  Al pedir a los militares no combatir los terroristas, redujo las cifras de muertos en combate y “los actos terroristas”, porque si no hay quien castigue la infracción, la infracción no existe, sin embargo eso no elimina al infractor.

Un elaborado guion al que estamos sometidos, hemos sido actores en una obra amañada. La división es la herramienta principal utilizada por los extremistas y la tecnología es un instrumento muy útil para fraccionar la sociedad. Nuestros gobernantes han sido cínicos, han incentivado el odio de clases para evadir la responsabilidad en la equidad social, protegen sus sueldos dignos de un “Cesar”  mientras predican lucha contra desigualdad, destruyen todo intento de avance de sus contrincantes políticos con el objetivo de levantarse en el poder, y así eliminan toda oportunidad de progreso para Colombia. Los apoyamos besando sus pies, unos de izquierda y otros de derecha, todos arrodillados ante nuestro Cesar, nuestros gobernantes son dignos hijos de Dios. Somos esclavos de su codicia, trabajamos sus tierras y protegemos sus familias, nuestras vidas valen lo que sus calcetines y los honramos con nuestras cabezas gachas y conformes. Es más fácil taparnos los ojos, por ello queremos eliminar todo trazo de la palabra “Cocaína”, no enfrentamos nuestros problemas y no los reconocemos, al contrario, buscamos cubrirlos, para que estén siempre ahí, para nunca avanzar en la solución del tema.

Las últimas elecciones dan por ganador al candidato del “Uribismo”, y con el vuelve al poder Álvaro Uribe por que el nuevo presidente es una humilde marioneta, notorias son algunas veces las fibras que controlan su ser. No obstante el candidato de la izquierda obtiene una gran cantidad de votos con un discurso populista que incentiva aún más la división del pueblo. La lucha de clases se establece como solución a la crisis económica y estimula la desigualdad. Hoy el pueblo colombiano se pelea por la extradición de alias “Santrich”, narcotraficante de las FARC que luego de haber sido perdonado con completa impunidad continuo haciendo negocios con los carteles de México y fue descubierto por la DEA y pedido en extradición por USA. El gobierno nos ha puesto a luchar entre nosotros por defender a un vil criminal, y eso no tiene otra razón de ser que la de proteger a tantos gobernantes que caerían presos con las denuncias del narcotraficante.  Se vendría un proceso similar al de la “parapolítica” y ningún gobernante desea eso, por eso han llamado sus ejércitos de colombianos ingenuos que lamemos las botas de cualquier político que diga yo soy de “izquierda” o yo soy de “derecha”,  y hemos salido en manada a protegerlos, para que ellos nunca caigan y para que nunca acabe la corrupción. Creo que es hora de desbordar el sentido común, darnos cuenta del guion en el que actuamos, no necesitamos años de entrenamiento para descubrir que somos persuadidos para hacer cada cosa que ellos quieren.

La tecnología apoya a los extremistas en la búsqueda de la polarización política, un pueblo dividido es fácil de controlar. El grupo terrorista ISIS ha hecho uso de esta estrategia y ha obtenido seguidores que pertenecen a otros países y culturas y que hoy defienden sus ideales religiosos a capa y espada. Las redes sociales son el medio más utilizado por los extremistas para la polarización política, debido a esto, las FARC en su intento de obtener completa impunidad ha hecho uso de las redes sociales para dividir el pueblo y conseguir seguidores que los apoyen. La polarización a la que estamos sometidos no es otra cosa que una estrategia de control, utilizada por los grupos narcoterroristas colombianos para la obtención de partidarios.

Nuestro aporte no debe ser el insulto, la diferencia de ideales políticos ayudan a la diversidad y reducen la discriminación, nuestra nación ha sido construida por numerosas etnias e ideologías, nuestra sociedad debe construirse de esa manera también. La unión nos hará invencibles, nuestro aporte debe ser más que la queja, debemos realizar acciones sociales tan notorias como la podredumbre estatal. Aun esperamos que comience el gobierno del nuevo presidente, porque el hombre “todavía no se las cree”, pero ello no es una justificación para que no hagamos nada. No excusemos nuestra pereza en un gobierno corrompido, pues estaremos cavando nuestra tumba como nación, si el gobierno no responde, entonces el pueblo debe tomar las riendas, debemos unirnos, esa unión no debe ser en torno a nada más que nuestra patria y nuestro pueblo.

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