La ignorancia… Aquella palabra que abarca en ella no solo desconocimiento sino también ofensa, palabra que esta subestimada y siempre está en boca de los “más exitosos” para referirse a aquellos que no lo son tanto. Pero ignorancia no es analfabetismo, ni tampoco es una condición que afecte solo a los pobres, pues ignorancia no es la falta de conocimiento, sino más bien poseer el conocimiento y no ser capaz de trasmitirlo. Y aquellos que tienen más dinero suelen ser las personas más ignorantes, por que usan su posición para multiplicarlo y no para crear sociedad. De qué sirve comprar una casa más grande que la de los demás, si solo es para dormir en ella. De que sirven mil títulos si cobra dinero para enseñar lo que sabe, que honor hay en ello, que honor deja tener dinero sino no se usa para ayudar a otros. De que le sirve pagar el carro más lujoso y pagar comida en restaurantes costosos que ni siquiera dejan a su estómago satisfecho, solo para poder aparentar que está en un nivel más alto que los demás ¿eso lo hace honorable? El honor lo produce la entrega, la humildad, la creación de sociedad, el apoyo a los necesitados, la comprensión, honorable aquel que no valora el dinero y lo entrega a los que de verdad lo necesitan.

Aquellos que se consideran exitosos por tener más centavos que otros, mantienen cerca a personas sin valor, que una vez los centavos no existan, les escupirán en sus caras. Qué pena aquellos que ganan el respeto de los demás con sus monedas, pues serán irrespetados el día que sus monedas desaparezcan. Fueron muchos los años que luche por pertenecer a esa clase social alta, sobrevalorada y déspota, llena de arrogancia, de personas pedantes e insolentes, que se consideran mejores que otros que lo han entregado todo. Pero por fin comprendí que ese no es mi camino y que esa no es mi lucha, que aunque estas palabras salgan de la boca de un publicista, una profesión no hace una persona, sino todo lo contrario, son las personas las que hacen las profesiones.

Tengo dinero y fui esa misma persona que hoy crítico, sin embargo mis pensamientos han cambiado y ahora no es el dinero el que me mueve, sino el conocimiento que ese dinero pueda comprar. Y ya no intento que ese conocimiento por el que pagué sea solo mío, sino al contrario, cada cosa que aprendo busco enseñarla de cualquier forma, así aburra a personas de pequeñas mentes que no les interesa educarse.

Es responsabilidad de nosotros crear nuestra sociedad, es nuestra responsabilidad crear el país que queremos, no podemos dejar que aquellos que consideran el éxito una cuenta bancaria, sean quienes tomen las decisiones del futuro de nuestra sociedad, por que estaremos creándola sobre un soporte frágil, que caerá en el momento en que la educación sea necesaria. El éxito no lo produce el dinero, ni la fama, porque entonces los delincuentes y los corruptos serian exitosos, pues son ricos y también famosos. El éxito lo produce el amor con el que compartimos el conocimiento, es exitosa aquella persona que viene a la mente del aprendiz años después cuando ya es profesor. Es exitoso aquel que no tiene nada y aun así entrega lo que consigue a los que tienen menos que él.

Hoy le doy gracias a la vida que me enseñó a golpes desde muy pequeño, que las personas más cercanas se alejan en el momento en que los centavos se acaban, de esa forma comprendí el poco valor que de verdad tiene el dinero, porque una vez muerto no quiero ser recordado por los millones que hice, sino por las obras que entregué.

“Si asumes que no hay esperanza, garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que hay un instinto hacia la libertad, que hay oportunidades para cambiar las cosas, entonces hay una posibilidad de que puedas contribuir a hacer un mundo mejor. Esa es tu alternativa”. Noam Chomsky.

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